martes, 12 de agosto de 2008

Sin contar las que cierran


La creación de empresas en junio cayó en todas las comunidades autónomas, especialmente en Cataluña, donde descendió un 39,6 por ciento con respecto al mismo mes del año anterior, al pasar de 2.194 a 1.323 empresas nuevas.
Así se pone de manifiesto al contrastar la estadística de sociedades mercantiles que ha difundido hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE) con la ofrecida en el mismo mes de 2007, que revela un descenso del 32,76 por ciento en la creación de empresas.
En concreto, en junio de este año se crearon 8.059 nuevas sociedades mercantiles, frente a las 11.986 que se abrieron en junio del año anterior.
Navarra lideró el descenso al pasar de 163 empresas creadas en junio de 2007 a 98 en el mismo mes de este año, lo que supone una disminución del 39,8 por ciento, seguida de Cataluña, donde se crearon 1.323 empresas frente a las 2.194 del ejercicio pasado, un 39,6 por ciento menos.
Por contra, Canarias y Galicia fueron las comunidades donde el descenso fue menos acusado, ya que en la primera descendió un 10,8 por ciento y en la segunda un 12,6 por ciento.
Agencia EFE

viernes, 25 de julio de 2008

Y el paro subiendo


La primera política social que debe hacer un gobierno es fomentar el empleo. Todo lo demás, milongas para maquillar que no se han hecho bien los deberes.
El segundo trimestre de 2008 dejó en España 207.400 nuevos parados, con lo que el número total de desempleados en nuestro país alcanza los 2.381.500, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) dados a conocer ayer por el Instituto Nacional de Estadística.
Los últimos doce meses generaron 612.600 nuevos desempleados.
La EPA revela también que el número de familias en las que todos los miembros activos (mayores de 16 años, disponibles y en condiciones de incorporarse a la producción), se encuentran en paro, alcanzó a finales de junio los 553.000.

Más de 174.000 de los hogares que tienen a todos sus miembros activos en paro, es decir, casi un tercio del total, se han generado en los últimos doce meses, de acuerdo con los datos oficiales.
Los hogares que tienen a todos su miembros activos trabajando se sitúan en 10.554.100.
El dato de 207.400 nuevos parados del segundo trimestre significa que la tasa de paro se sitúa ya en España en el 10,44%.
El desempleo creció más, en el periodo recogido por la EPA, entre los varones (164.300) que entre las mujeres (43.100). El porcentaje de parados varones alcanza el 9,07%, tras un incremento de un 1,2% respecto al trimestre anterior y entre las mujeres, la tasa subió hasta el 12,28% entre abril y junio de este año.

Llevamos un año en el que los precios han subido constantemente, ... y desde hace unos meses, el paro tambien sube. El ritmo de creación de empleo se desploma, la confianza del consumidor está bajo mínimos y Solbes sigue recortando sus previsiones.
Insisto, la auténtica política social es dar trabajo, no subsidio de desempleo.
Y mientras a nosotros nos visita Chavez, el resto de Europa es visitada por Obama. Clarísimo hacia donde vamos.
Félix Velasco
FVA Management

domingo, 20 de julio de 2008

Reflexiones para tiempos de crisis - VI


REFLEXIONES PARA TIEMPOS DE CRISIS - VI
Atiza, S.A., Eureka.com y fantástico@asombroso.es

UN ÚLTIMO EJEMPLO
Akio Morita, el legendario fundador de Sony, junto con Masaru Ibuka, afirmaba: "No tema equivocarse. Pero no cometa el mismo error dos veces". Nacido en 1921 en la ciudad japonesa de Nagoya, en 1946, en pleno caos y crisis, consecuencia de la II Guerra Mundial, ex-oficial de la marina japonesa fundó la Tokio Telecommunications Engineering, rebautizada como Sony en 1960, una impresionante máquina de innovar.

En 1957, lanzó la primera radio de bolsillo,… ¡sorprendiendo a los clientes! Tres años más tarde, el primer televisor a transistores del mundo, ¡asombrando a los clientes! En las décadas de los setenta y ochenta, mantuvo su liderazgo con la creación de bienes electrónicos de consumo. De los centros de investigación de Sony salieron el Walkman, el compact-disc (desarrollado en sociedad con Philips) y el televisor Trinitron,… ¡fascinando a los clientes! Por cierto, desde entonces y hasta la fecha Sony a producido ¡una nueva versión de walkman… cada tres semanas!!! ¡Eso si es canibalizar los propios productos!

La empresa se expandió por todo el planeta, siendo la primera firma electrónica japonesa en instalar una fábrica en los Estados Unidos. También diversificó sus actividades hacia la industria discográfica con la creación de Sony Music y el cine, con la compra de Columbia Pictures en 1989.

Akio Morita falleció en 1999 habiendo sido condecorado con la Medalla Albert, otorgada por la Sociedad Real de Artes del Reino Unido, primer japonés en recibir este honor, también recibió la Orden Nacional de la Legión de Honor, la más conocida e importante de las condecoraciones francesas, y nombrado miembro de la Orden del Tesoro Sagrado, por el Emperador de Japón. Su legado: Una de las marcas más prestigiosas del mundo. No está mal para un joven que había empezado a los 25 años con 190.000 yenes, en una nación perdedora de la guerra, en ruinas y desmoronándose sus valores más tradicionales: ¡crisis!

Y lo más importante, el impulso “innovador-revolucionario” de Sony no murió con su fundador. Hoy está presente en la mayoría de los mercados de bienes de consumo tecnológico, de sus fábricas salen cámaras digitales, televisores, consolas de video juegos, ordenadores portátiles y de sobremesa, reproductores de mp3, DVD’s,...

La curiosidad y la pasión por descubrir cosas asombrosas, por inventar, por “reimaginar” todo de nuevo, causan un desorden con fuerza vital emocionante, una llamada a la creatividad y al protagonismo, único modo de salir de las crisis. Eso permite mucho más que fidelizar clientes, los convierte en fans de la marca. Como decía al principio de este artículo, profundizando no sólo en la Economía sino también en la Historia, la Sociología y la Antropología,… aprenderemos la lección de que hay que asumir riesgos, equivocarse y no cometer dos veces el mismo error.

Félix Velasco
FVA Management

Reflexiones para tiempos de crisis - V


REFLEXIONES PARA TIEMPOS DE CRISIS - V
Atiza, S.A., Eureka.com y fantástico@asombroso.es

SORPRENDAMOS AL CLIENTE
Hágalo, pruébelo, soluciónelo, arriésguese,.. Lo importante es hacer cosas sin tener miedo al fracaso. Soichiro Honda, comentaba que pocas ideas suyas funcionaban, una de cada cien, pero afortunadamente no se desanimaba después de noventa y nueve fracasos. ¿Cuándo tiempo hace que nuestros colaboradores no exclaman: ¡Eureka!!!, porque han desarrollado un nuevo producto o servicio asombroso? Si seguimos los procedimientos que nos han llevado donde estamos, probablemente obtengamos los mismos resultados en un futuro próximo. Posiblemente bastante menos, pues si han sido procesos de éxito, pronto seremos copiados, cuando no superados, por la competencia.

En “Built to Last” (James Collins y Jerry Porras) podemos leer: "... Contrariamente a la doctrina imperante de las escuelas de negocios, el principal objetivo de las empresas visionarias no es el maximizar el valor de los accionistas o la maximización de los beneficios. Muestran una inclinación a conseguir un conjunto de metas, de las cuales el hacer dinero es una de ellas -aunque no necesariamente la primera. En realidad, para muchas de estas empresas visionarias, el hacer negocios ha sido históricamente mucho más que una actividad económica, más que una simple manera de ganar dinero."

Un empleado con una actitud positiva en su trabajo y en su relación con los clientes, está menos predispuesto a abandonar la empresa, su vinculación con ella es mayor. Es mucho más costoso seleccionar y formar nuevos candidatos que retener a los empleados actuales. No olvidemos que existen clientes que son “fans” de una empresa, de una marca, de un producto, pero también del servicio que brinda un empleado y no tienen ningún inconveniente en marcharse con él si éste cambia de empresa en el mismo sector.

La correlación directa entre la satisfacción de los empleados, e indicadores claves de negocios como incrementos de ventas, rentabilidad y satisfacción de clientes es una realidad objetiva y medible. Un auténtico servicio al cliente sólo puede provenir de empleados felices. Los empleados infelices pueden intentar fingir, pero será sólo eso: un servicio de mentira y falso incapaz de engañar y satisfacer a nadie.

Necesitamos líderes “locos”, soñadores, sembradores de esperanza para que dirijan empresas radicalmente diferentes. Lo que fabricamos, lo que hacemos, la forma en que lo presentamos, los métodos que utilizamos, la forma en que trabajamos, la manera en que nos relacionamos,… debe ir más allá del cambio, el cambio en tiempos de crisis no es suficiente, se precisa ¡una revolución interna!

Hagamos una locura: ¡convirtamos cada puesto de trabajo en una Empresa! … ¡y a cada trabajador en una Persona de Negocios! … ¡y a cada departamento en un Equipo de Desarrollo de Negocio! … ¡y a cada colaborador en Gerente de su Puesto de Trabajo! … ¡y a cada área en un Centro de Perdidas y Ganancias!

Si al leer esto la primera reacción ha sido pensar que es imposible, vuelva a pensarlo con tranquilidad y detenimiento. Atrévase a abandonar las ideas convencionales.

Si una persona sabe contratar un crédito para financiar su vivienda, comprar un coche, ahorrar para que sus hijos estudien, salir adelante cada fin de mes,… ¿Qué problema hay para que maneje eficazmente el presupuesto que corresponde a su lugar de trabajo?

Hablamos mucho de que vivimos en la sociedad del conocimiento, lo cual es cierto, pero nadie hace un trabajo intelectual en grupos de mil individuos, sino en pequeños equipos de alto rendimiento. “Cuando la gente empieza a no conocer a los que trabajan en el edificio y el trato se vuelve impersonal, ha llegado la hora de fragmentar la empresa” (Richard Branson, presidente de Virgin).

Fomente a su alrededor una “cultura de la curiosidad” que permita, además de fabricar calidad, “fabricar admiración”, productos y servicios que deslumbren, hechicen, deleiten, fascinen, seduzcan y enamoren al cliente. Ya sé que no es sencillo, pero ¿lo estamos intentando con todo el corazón y con toda la mente o sólo pretendemos sobrevivir en tiempos de crisis? La empresa, ya sea multinacional, nacional o local, suele sufrir más por insipidez que por asumir ideas arriesgadas. ¿Cuánto tiempo hace que nuestros clientes y usuarios no exclaman: ¡Atiza!!!, cuando ven algo en nuestros nuevos productos o servicios que resulta ser asombroso? Cada día, cada hora, cada minuto, sale al mercado un producto, alguno incluso es capaz de crear moda,… pero qué pocos generan el entusiasmo a lo “fans Harry Potter” (en diciembre de 2007, se habían vendido más de 400 millones de copias de los siete libros, traducidos a 68 idiomas, eso sin contar las películas), su autora J. K. Rowling, divorciada, desempleada, viviendo de la ayuda social no se resignó a su crisis personal,... y puso su imaginación a trabajar.

El líder ha de ser el principal desorganizador de la empresa, tanto de las cosas que no funcionan como de aquellas que funcionan, y esta actitud va más allá del kaizen tradicional, ¡no son tiempos de ligeros cambios!, cambie, innove, reinvente, canibalice sus propios artículos y mercancía. “En la era de transición cada vez más rápida, la regla del éxito será la autofagia.” (George Gilber Presidente de Gilder Technology Group Inc.). Si no superamos rápidamente nuestros propios productos, procedimientos y servicios, lo hará la competencia. La obsesión por “no tocar” los procesos que funcionan puede generar “miopía mental” que impida los pensamientos innovadores, ¡son tiempos para asumir riesgos! No podemos consentir el quedarnos sin ideas, y que toda nuestra obsesión sea competir por el precio más bajo con la tienda de enfrente.
Los líderes auténticos aparecen en los momentos de caos originados por una crisis (repasemos la Historia, la Sociología y la Antropología), o son ellos los que provocan el caos para salir de la crisis (volvamos repasar la Historia, la Sociología y la Antropología), sólo del caos surgen soluciones novedosas e innovadoras que nos alejan de la mediocridad, la rutina y la apatía. Esto es totalmente aplicable al mundo empresarial. El mero hecho de pensar ya es un acto que implica desorden o creación de un nuevo orden. El desorden que sirve es el que provoca tal desequilibrio que lleva a buscar nuevos significados y nuevos caminos.

Cuando las compañías son lo suficientemente innovadoras para crear un producto/servicio que desconcierta y asombra, anteponiendo los empleados y clientes a otros intereses,… sus empleados están satisfechos, sus clientes son fieles,… y sus beneficios aumentan, manteniéndose un éxito continuado y creciente.

Félix Velasco
FVA Management

Reflexiones para tiempos de crisis - IV


REFLEXIONES PARA TIEMPOS DE CRISIS
Atiza, S.A., Eureka.com y fantástico@asombroso.es

OTRO ENFOQUE DEL TRABAJO - (3)
Las grandes corporaciones disponen de programas para retener personal y captar a los mejores candidatos frente a la competencia, desde planes de jubilación e inversiones, hasta la financiación de clubes deportivos y actividades familiares para sus empleados. Estas empresas suele implementar programas de estímulo salarial con base en la productividad y el desempeño anual del empleado. Sin embargo, la mayoría de los pequeños y medianos negocios no cuentan con recursos suficientes para ofrecer atractivos paquetes de beneficios a sus empleados, pero sí pueden valerse de otras estrategias para estimular a sus trabajadores y que se encuentren contentos en su puesto de trabajo. Algunas de las ventajas que consigue una empresa en la que existe una satisfacción y un bienestar laboral pueden ser:
  • Un aumento en la productividad y en la calidad, ya que las personas alegres trabajan con más agilidad y eficiencia.
  • Disminuye el absentismo al disminuir el estrés y la gente realmente tiene ganas de acudir al trabajo, no sólo necesidad.
  • Atrae a las personas más competentes y evita la excesiva rotación no deseada.
  • Las personas contentas son unos estupendos vendedores, aunque no sea esa su tarea.
  • Unos empleados que sonríen son el mejor principio para un buen servicio.
  • Las personas contentas tienen más ideas, con el consiguiente aumento de la creatividad y de la innovación.
  • Los individuos felices son flexibles y abiertos al cambio sin resquemores.

Dejando al margen a los individuos inadaptados y conflictivos, que evidentemente los hay y que nunca estarán satisfechos, es deseable que no existan organizaciones donde el transcurso de la jornada laboral se haga eterno y tedioso. Para ello es preciso, además de erradicar el mobbing, sustituir las ideas taylorianas basadas en la tarea y en el método, por el razonamiento, la libertad, la responsabilidad, el conocimiento y el enfoque hacia la persona.

Trabajar está inevitablemente ligado al esfuerzo, la lucha diaria y, en mayor o menor medida, al estrés. Sin embargo, nada de ello debería impedir que fuéramos a nuestro puesto de trabajo con ánimo de divertirnos, pasar una jornada agradable y, sobretodo, no perder la sonrisa.

En ocasiones utilizamos eufemismos innecesarios, las personas no buscamos “un buen clima laborar” (mal menor), las personas lo que queremos en lo más profundo de nuestro corazón es ¡ser felices! (mayor bien posible), y tener empleados felices permite conseguir clientes felices, y en consecuencia ¡rentables! No hay que elegir entre rentabilidad y felicidad, las dos cosas son posibles al mismo tiempo, de hecho van unidas indisolublemente. “Cada persona debería trabajar para sí misma. La gente no se sacrifica por la compañía. Vienen a trabajar a la empresa para divertirse.” (Soichiro Honda)

Trabajamos no para la empresa, sino en una empresa pero para nosotros mismos, para poder comer, para pagar nuestra hipoteca, nuestras letras del coche, el colegio o la universidad de nuestros hijos, nuestras vacaciones, nuestro ocio, ahorrar, cuidar nuestra salud, desarrollar una vocación,... en definitiva, para poder forjar todas nuestras ilusiones y esperanzas personales.

"Decir que el trabajo de un directivo consiste en motivar a sus subordinados es tan ridículo como decir que el trabajo del Presidente del Consejo de Administración de General Motors consiste en hacer salir el sol por la mañana para que tengamos luz para trabajar. Mientras nos aferremos al mito y la fantasía implícitos en la idea de que el trabajo de un líder es motivar a sus seguidores, que el trabajo de un jefe es motivar a sus subordinados, que trabajar para desarrollar a la gente en nuestra organización es motivarles, no haremos más que perder el tiempo." (John Paul Jones Senior)

Cierto, no siempre el principal trabajo de un líder es dedicarse a motivar, el principal trabajo de un líder es liderar personas ya motivadas. El líder sólo debe motivar en momentos puntuales y cruciales, el resto de tiempo cada uno debe encontrar su propia motivación. Una persona adulta y responsable no necesita ninguna motivación externa, se motiva a sí mismo y unos a otros entre sí, esta motivación interna es más efectiva y sostenible que la motivación externa (como los incentivos) a las que los directivos de empleados descontentos suelen recurrir. Cuando el grado de madurez de los colaboradores es alto, cada uno es consciente de que debe motivarse a sí mismo. Lo que sí es responsabilidad de un directivo es crear un ambiente en el que el equipo se ilusione de forma natural, siendo consciente de que cada uno trabaja principalmente para los intereses lícitos personales que tiene, no para los accionistas. “Si usted está trabajando en una empresa que no está llena de energía, que no es entusiasta, creativa, inteligente, curiosa y que, simplemente, es un lugar en el que trabajar no es una diversión, usted va a tener problemas, muy serios problemas” (Tom Peters).

No dediquemos algo tan valioso como el tiempo a motivar a gente insatisfecha, defraudada, desconfiada, y descontenta por razones no laborales (personales o sociales). Es una batalla muy difícil de ganar. En lugar de eso dediquemos el tiempo y el esfuerzo a una adecuada selección de personal, así como a crear unas justas y equitativas relaciones laborales, posibilitando oportunidades de crecimiento profesional y desarrollo personal,… y corrigiendo actitudes desmotivadotas de ciertos mandos y directivos que carecen de las habilidades elementales para liderar personas.

Félix Velasco
FVA Management

Reflexiones para tiempos de crisis - III


REFLEXIONES PARA TIEMPOS DE CRISIS
Atiza, S.A., Eureka.com y fantástico@asombroso.es

OTRO ENFOQUE DEL TRABAJO - (2)
Hacer las cosas es mucho mejor que hablar de ellas, por lo tanto actuemos de manera concreta. Aunque el dinero siga siendo, hasta cierto grado, un factor motivador (no olvidemos que trabajamos esencialmente para poder comer), especialmente en tiempos de crisis, también podemos:
  • Evitar el trabajo rutinario de nuestra gente, que es desalentador y aburrido.
  • Escribir a un trabajador una nota de agradecimiento de puño y letra.
  • Reconocer de corazón la importancia del trabajo que alguien hace.
  • Permitir que las personas utilicen la creatividad de sus mentes, siéndose libres, dueños y responsables de sus decisiones.
  • Delegar otorgando poder, no es posible “semidelegar”.
  • Conseguir que las personas perciban que avanzan cada día en dirección a una meta personal/profesional.
  • Preocupación sincera por la formación/preparación idónea en cada puesto de trabajo.
  • Informar de lo que acontece en la Organización, sea bueno o malo: los resultados del ejercicio, las estrategias y planes de futuro. El colaborador debe conocer cuál es el futuro de la empresa y las decisiones importantes que se toman, pues influyen directamente en su propia vida.
  • Fomentar el sentimiento de pertenencia para que todos nos sintamos parte real del proyecto global de la Empresa.
  • Conseguir que todos perciban que son escuchados y sopesadas sus sugerencias.
  • Lograr un clima de comunicación sincera entre las personas en todos los niveles del organigrama.
  • Favorecer la integración de las personas en la Organización, propiciado por un liderazgo basado en la calidad, la flexibilidad en reglas y procedimientos, el grado de confianza, la formación continua, comunicación (ascendente, descendente y horizontal), retribución por encima de la media del sector, condiciones de trabajo dignas, salud laboral, inexistencia de mobbing,...
  • Disfrutar del trabajo en equipo, sentirse orgulloso de las personas con las que trabajamos la mayor parte del tiempo es el mejor antídoto contra la apatía y la desilusión laboral.
  • Conseguir un trato equitativo en las aspiraciones profesionales y una razonable conciliación entre la vida laboral y personal.

Por favor, una reflexión sincera: ¿Cree que las personas que colaboran con Ud. recomendarían a sus amigos y personas más queridas trabajar para la empresa si Ud. fuese su jefe directo? Si la respuesta es NO,… ¿por qué? y ¿qué hará al respecto?, si la respuesta es SI,… ¿por qué? y ¿cómo mejorará ese sentimiento?

Félix Velasco
FVA Management

Reflexiones para tiempos de crisis - II


REFLEXIONES PARA TIEMPOS DE CRISIS - II
Atiza, S.A., Eureka.com y fantástico@asombroso.es

OTRO ENFOQUE DEL TRABAJO
Toda empresa se crea para ser lo más rentable posible, tanto en lo económico como en lo social. Es por medio de la empresa que creamos riqueza en las naciones. Es por medio de la empresa que las familias obtienen los recursos para vivir, ahorrar y educar a sus hijos. Es por medio de la empresa que se construye la civilización moderna. No son los políticos quienes crean empleo, aunque hagan gala de ello en los mítines durante las campañas electorales, sino los empresarios vocacionales con la pasión, emoción y acción que eso exige. De ahí la importancia de que una empresa sea liderara con Ética y un fuerte componente de Responsabilidad Social que se perciba no sólo en el Código de Conducta colgado en el despacho del presidente, sino en la realidad cotidiana de la actividad empresarial.

Toda persona normal y corriente cuando empieza a prestar su colaboración en una empresa lo hace llena de entusiasmo, nuevas expectativas y energía, salvo un pequeño porcentaje de individuos “alérgicos al trabajo” y otro “problemáticos por naturaleza” que, en realidad, no deberían haber sido contratados. La dificultad surge cuando los responsables de la empresa generalizan el comportamiento de este reducido grupo y piensan que todos los trabajadores se comportan (o comportarían potencialmente) igual que ese núcleo de inadaptados.

Disponer de recursos económicos suficientes y debidamente gestionados en momentos de crisis es fundamental y necesario para sobrevivir, pero si de lo que se trata es de salir de ella airosos y reforzados, el factor diferencial básico son las personas en su tres roles: colaboradores, clientes y proveedores. Evitar los colaboradores malos o mediocres, evitar los clientes malos y mediocres, y evitar los proveedores malos y mediocres, garantizan un “ecosistema laboral” saludable… y si es posible, evitemos también los jefes malos y mediocres, consiguiendo así que, además de un lugar saludable, sea un proyecto de vida enriquecedor.

En la zona de países desarrollados disponemos de una enorme ventaja competitiva: el capital, el conocimiento y la tecnología que son accesibles y están al alcance de todos,.. pero lo que marca la diferencia entre las diferentes empresas es la calidad humana de las personas que los utilizan.

Desde mi experiencia de consultor de Management es evidente la importancia que tiene contar con empleados satisfechos, no por mero altruismo o filantropía, sino porque hay una relación directa entre el “factor empleados” y el “factor beneficios”. Todos los estudios que van apareciendo, cada vez con mayor asiduidad, demuestran que la actitud de los empleados tiene un efecto mensurable en la satisfacción del cliente y en los ingresos de la Compañía.

"Los despidos son dolorosos y caros. Si fuera posible habría que evitarlos. Las razones para ello son claras y para muchos evidentes: hay que indemnizar a los despedidos; las inversiones hechas previamente en formación se esfuman; cuando mejora la situación económica de la empresa, no se puede rescatar a los empleados más cualificados; y, por último, la moral de los que se quedan se ve afectada, ya que no están dispuestos a luchar en tiempos difíciles por una organización que les trata como mera mercancía." (Lester Thurow). Cuando el mercado “anda revuelto” la retención de empleados cualificados, especialmente comprometidos y con una actitud proactiva, se convierte en uno de los desafíos que debe afrontar la dirección de la empresa para garantizar un futuro próximo altamente rentable.

Una cafetería cuyos camareros ofrecen un servicio mediocre, es una cafetería mediocre, por muy bueno que sea el café con leche, las pastas y los bocadillos del desayuno. La calidad de servicio va ligada, sin lugar a dudas, a la calidad del producto, y condiciona la misma. ¡Y esto es válido para cualquier tipo de Industria, Empresa u Organización! Un porcentaje elevadísimo de lo que hacemos tiene que ver con las relaciones interpersonales, todos somos “diseñadores” en la manera de presentar las cosas que hacemos.

Los empleados infelices cuestan caro a las compañías. Las “organizaciones felices” son más innovadoras. Si la gente está de buen humor, existen más probabilidades de tener ideas creativas ese día. Un proceso cognitivo se activa cuando la gente se siente bien y origina un pensamiento más flexible, fluido y original. La gente feliz está más motivada. Contrate gente que sonría.

Félix Velasco
FVA Management

Reflexiones para tiempos de crisis - I


REFLEXIONES PARA TIEMPOS DE CRISIS - I

INTRODUCCION

Algunos de los síntomas más visibles para detectar una crisis pueden ser la caída de los precios de los valores bursátiles, la bajada descontrolada del precio de la vivienda, el aumento de los precios en los alimentos básicos de primera necesidad, en los carburantes y en la energía en general, aumento del desempleo en todos los sectores,... Si además, en un entorno internacional y globalizado cada vez más incierto, la economía ha acumulado en los años recientes desequilibrios que la hacen más vulnerable, como la necesidad de financiar un déficit endémico de balanza de pagos, un retroceso en la posición competitiva respecto a otras naciones, una inflación diferencial creciente, un bajo crecimiento de la productividad, una aumento en la deuda familiar y empresarial, un retraso evidente en innovación respecto al entorno desarrollado, un sistema educativo incapaz de generar los líderes que necesitan las empresas y la sociedad en general, una política económica poco flexible e intervencionista,... no hace falta ser profeta para afirmar que algo se debe hacer al respecto, con una cierta urgencia, ante la falta de previsión que ha permitido llegar a esas situaciones.

Desde mediados del siglo XIX y especialmente después de la I Guerra Mundial (1914-1918) quedó constatado que el camino del desarrollo económico y social no podría ser recorrido por aquellos países incapaces de diseñar y llevar a la práctica un proyecto de educativo científico, tecnológico y humanista. Para entender por qué únicamente una quinta parte del mundo se puede considerar desarrollado, debemos profundizar no sólo en la Economía sino también aprender de la Historia, la Sociología y la Antropología. Sólo así el análisis será completo. Por eso, cuando se agravan los contextos de relaciones mercantiles y los momentos de inestabilidad sacuden los mercados, las medidas financieras, aunque obligatoriamente necesarias, son siempre insuficientes por sí solas.

El trabajo ha perdiendo su auténtico sentido para muchas personas, lamentable, ya que el trabajo, además de un medio para ganarse la vida, es una forma de realización, crecimiento, aprendizaje e integración social que posibilita un abanico enorme de experiencias para canalizar el potencial del individuo. La situación se hace mucho más compleja en aquellos centros laborales en los se ejerce un pésimo liderazgo y, en consecuencia, se “destruye” a la propia gente: estresándola, haciéndola enfermar física y mentalmente, socavando su autoestima, y permitiendo todo tipo de acoso. Aunque esto no siempre es intencionado, la realidad es que estas situaciones hacen infelices a quienes tienen que trabajar allí, las personas terminan mirando el trabajo como una condena diaria que hay que asumir con amargura y resignación.

Pero aun así, en los momentos de crisis el empleo es apreciado y valorado de modo especial por aquellos que lo han perdido. Es como si faltase el aire y fuese imposible respirar con normalidad. Cuando la situación se prolonga disminuye la confianza en uno mismo, se desestabiliza la normalidad familiar, la mente se oscurece, salvo excepciones, de un modo que impide buscar posibles soluciones al problema.

Félix Velasco
FVA Management

domingo, 29 de junio de 2008

Yo leí el Quijote y disfruté


El fin de la enseñanza de las humanidades en España. Así dicho, y depende de en qué ámbitos, puede sonar hasta como una provocación. Sí, lo leí, y sentí placer, a pesar de que era, en su integridad, una de las lecturas obligatorias en el tercer curso del B.U.P. de hace unos años. Una vez que lo empecé pocas cosas me hicieron interrumpir su lectura, con las dificultades lógicas que puede plantear un libro publicado a comienzos del s. XVII, pero tampoco tantas. En esto pensaba, y en muchos otros libros, mientras el otro día varios medios de comunicación hablaban sobre los planes de lectura que las autoridades educativas han emprendido para fomentar ese hábito entre los escolares. También al contemplar, en las paredes del instituto donde trabajo, unas hojas de recomendaciones sobre cómo leer. Instrucciones enmarcadas dentro de estos plantes de lectura. Y algo no me cuadra.

Primero, porque este interés sucede y se superpone a otro de las autoridades educativas nacionales y autonómicas de erradicar de la enseñanza la lectura de obras completas y sustituirla por antologías y adaptaciones, con los años cada vez más antológicas, y más adaptadas. Y segundo, por la inanidad y vacuidad que emanaba de esas mismas normas. Empezaban casi diciendo cómo se tiene que sentar el chico, abrir el libro, la luz necesaria, cómo hay que hacer descansar la vista cada pocos párrafos mirando para otro lado, tomar zumos de vez en cuando para reponer fuerzas, etc. Todo muy obvio, y estúpido por lo evidente o excesivo. Al final, pensé, con este afán de burocratizar una materia del espíritu como es el proceso de aprendizaje, tras haber ahuecado de contenidos las diferentes asignaturas en que está compartimentado, van a hacer una asignatura de algo tan íntimo y connatural a quien se interesa por el saber como es leer un libro. Y así, hacer que el libro, un alargamiento de nuestro intelecto, que puede retener mucho pero no todo, quede lejano, burocratizado, sometido a protocolos redundantes, “auditado”.

Si se sigue por este camino, y es probable, quizá las autoridades educativas, hábilmente aconsejadas por sus psicopedagogos de cámara, nos acabarán explicando cómo cagar: “Se sienta usted de esta manera, se relaja… puede optar entre el papel y…” Y no sería raro que en este mundo educativo, donde ya se ha enseñoreado plenamente esa jerga de pleonasmos e incorrecciones inventada por los psicodemagogos para encubrir la falta de conocimientos a los que asirse; ese idioma oscuro trufado de palabros como “inclusividad”, “rol”, “disruptividad”, “ratio”, donde se construyen verbos como “ofertar”, “interactuar”, “aperturar”, se acuñase el neologismo “lecturar” para definir la acción de enfrentarse a un libro siguiendo todos los pasos y recomendaciones de los inútiles con carnet, para contraponerla a la necesidad y al placer supremo de leer, por los cuales incluso se ha llegado a morir: “Mamá, hoy no me lleves al centro comercial, que tengo que lecturar…”, “Me han dicho que lecture un libro para hacer un trabajo sobre la pizza”.

Tercero, porque en ésta nuestra sociedad española, la destrucción progresiva de la enseñanza que se viene llevando a cabo desde 1990 parece que tiene por fin formar ciudadanos acordes con la mediocridad imperante. No hay más que echar una ojeada a los medios de comunicación, o a las formas de ocio mayoritarias. Una persona que lea literatura, historia, filosofía de verdad, no esos folletos engordados que ocupan ahora muchas estanterías, difícilmente comulgará con muchas ruedas de molino. Para lograr este objetivo, la artillería de los mediocres buscó blanco en el libro mismo. Para leer hay que “digerir” el libro, y éste fue descuajado en adaptaciones y colecciones de parrafitos perpetradas por el psico-inquisidor pedagógico de turno, pagado por los politiquillos que marcan los diecisiete, o más, sistemas educativos con que ahora contamos.
Es comprensible que, para quien se enfrenta por primera vez a ellos, se adapten textos antiguos, cuando la lengua era bastante diferente de la actual. “El Cantar del Mío Cid” y otras joyas de los inicios. Eso siempre se ha hecho. Sin embargo, el otro día casi me da un pasmo cuando vi que ya se adapta literatura de finales del s. XIX. Dentro de nada, se pasará “La Familia de Pascual Duarte” a lenguaje de móvil, ya verán, y hasta tendrá un prólogo de Dª Mercedes Cabrera, Ministra de Educación. Y todo esto, en el caso de que los libros que se recomienden no sean esa llamada “literatura juvenil” con tramas entre lo inverosímil y lo tedioso, cuyos personajes desconocen el empleo de cosas tales como el subjuntivo o las oraciones subordinadas. Con estos mimbres, no es de extrañar el descrédito en el que actualmente se hallan las Humanidades en las instituciones de enseñanza: cuando se llega a la hora en que los alumnos deben elegir asignaturas, a los listos les “ofertan” las científicas, y a los menos aventajados, las humanísticas, las del montón. Y con razón; seguro que un chimpancé también podría enfrentarse dignamente a los contenidos que amenizan ahora a disciplinas como la gramática o el estudio de una lengua extranjera. Ya se empezó desterrando al latín y al griego. Las asignaturas científicas van aguantando el embate un poco más, un lapso que tampoco ha de ser muy largo si los fundamentalistas pedagógicos de la LOGSE y la LOE siguen con el control del sistema educativo español. Todo lo que tarden en encontrar un método para, por ejemplo, resolver ecuaciones eliminando todas las incógnitas (espero no estar dando ideas), y así igualar a todos en la misma ignorancia mediocre. Luego nos quejaremos del mal estado de la investigación en España, y algún esclarecido cargará la responsabilidad sobre otras épocas; pero para entonces ya habremos conseguido producir varias generaciones que provean de camareros y personal de limpieza a esos “resorts” que ahora se construyen en la costa mediterránea.
Como el oprobio nunca suele ir muy lejos del chiste, hace poco he leído que el alcalde de Noblejas (Toledo) ha propuesto que su ayuntamiento pague de sus arcas un euro por hora a los escolares que vayan a la biblioteca, aunque sea a calentar la silla. La lectura convertida en subempleo, fomentada por aquéllos que nunca han leído. Por un lado da un poco de pena que esta labor de zapa mediocre la esté realizando el PSOE, cuando en otros tiempos los partidos socialistas se preocupaban de que los obreros dedicasen su tiempo libre a leer y estudiar, medios de conquistar la dignidad personal, y también la mejora social. Por el otro, da más pena todavía constatar cómo se dice que se emplea el dinero público en supuestamente fomentar la lectura después de haberse esforzado por erradicarla de la vida de los adolescentes. Es como cuando después de haber quemado un monte de robles lo plantan de eucaliptos, que crecen rápido, para transformarlos en pasta de celulosa.
Recuerdo que en el musical “El Violinista en el Tejado”, el protagonista, en la célebre canción “Si yo fuera rico (If I were a rich man) dice que si tuviese mucho dinero pasaría el día discutiendo los libros con los sabios del pueblo. Los libros. No sólo entre los judíos de Europa Oriental fueron un objeto de veneración y deseo. Desde luego, si Don Quijote viviera ahora y fuese alumno de la E.S.O., no se habría vuelto loco por leer sus libros de caballerías, se volvería imbécil, pero loco no. Ahora, algún psicotonto español debe de estar maquinando mamotretos de instrucciones de mil páginas sobre cómo leer un libro.

Maximiliano Bernabé Guerrero

Subvenciones, maestros y psicopedagilipollas


Me sigue sorprendiendo que se sorprendan. O que hagan tanto paripé, cuando en realidad no les importa en absoluto. Ni a unos, ni a otros. Y eso que todo viene seguido, como las olas y las morcillas. La última —estudio internacional sobre alumnos de Primaria, o como se llame ahora— es que el número de alumnos españoles de diez años con falta de comprensión lectora se acerca al 30 por ciento. Dicho en parla normal: uno de cada tres críos no entiende un carajo de lo que lee. Y a los 18 años, dos de cada tres. Eso significa que, más o menos en la misma proporción, los zagales terminan sus estudios sin saber leer ni escribir correctamente. Las deliciosas criaturas, o sea. El báculo de nuestra vejez.

Pero tranquilos. La Junta de Andalucía toma cartas en el asunto. Fiel a la tradicional política, tan española, de subvenciones, ayudas y compras de voto, y además le regalo a usted la Chochona, la manta Paduana y el paquete de cuchillas de afeitar para el caballero, a los maestros de allí que «se comprometan a la mejora de resultados» les van a dar siete mil euros uno encima de otro. Lo que demuestra que son ellos quienes tienen la culpa: ni la Logse, ni la falta de autoridad que esa ley les arrebató, ni la añeja estupidez analfabeta de tanto delincuente psicopedagógico y psicopedagocrático, inquilino habitual, gobierne quien gobierne, del ministerio de Educación. Los malos de la película son, como sospechábamos, los infames maestros. Así que, oigan. A motivarlos, para que espabilen. Que la pretendida mejora de resultados acabe en aprobados a mansalva para trincar como sea los euros prometidos -una tentación evidente-, no se especifica, aunque se supone. Lo importante es que las estadísticas del desastre escolar se desplacen hacia otras latitudes. Y los sindicatos, claro, apoyan la iniciativa. Consideren si no la van a apoyar: ya han conseguido que a sus liberados, que llevan años sin pisar un aula, les prometan los siete mil de forma automática, por la cara. Y más ahora que, de aquí a tres años, con los nuevos planes de la puta que nos parió, un profesor de instituto ya no tendrá que saber lengua, ni historia, ni matemáticas. Le bastará con saber cómo se enseñan lengua, historia y matemáticas. Y más si curra en España: el único país del mundo donde los profesores de griego o latín enseñan inglés.

Así, felices de habernos conocido, seguimos galopando alegremente, toctoc, tocotoc, hacia la nada absoluta. Todavía hay tontos del ciruelo —y tontas del frutal que corresponda— sosteniendo imperturbables que leer en clase en voz alta no es pedagógico. Que ni siquiera leer lo es; ya que, según tales capullos, dedicar demasiado tiempo a la lectura antes de los 14 años hace que los chicos se aislen del grupo y descuiden las actividades comunes y el buen rollito. Y eso de ir por libre en el colé es mentar la bicha; te convierte en pasto de psicólogos, psicoterapeutas y psicoterapeutos. Cada pequeño cabrón que prefiere leer en su rincón a interactuar adecuadamente en la actividad plásticoformativo- solidaria de su entorno circunflejo, por ejemplo, torpedea que el día de mañana tengamos ciudadanos aborregados, acríticos, ejemplarmente receptivos a la demagogia barata, que es lo que se busca. Mejor un bobo votando según le llenen el pesebre, que un resabiado culto que lo mismo se cisca en tus muertos y vete tú a saber.

El otro día tomé un café con mi compadre Pepe Perona —«Café, tabaco y silencio, hoy prohibidos», gruñía—, que pese a ser catedrático de Lengua Española exige que lo llamen maestro de Gramática. Le hablé de cuando, en el cole, nos disponían alrededor del aula para leer en voz alta el Quijote y otros textos, pasando a los primeros puestos quienes mejor leían. «¿Primeros puestos? —respingó mi amigo—. Ahora, ni se te ocurra. Cualquier competencia escolar traumatiza. Es como dejar que los niños varones jueguen con pistolas y no con cocinitas o Nancys. Te convierte en xenófobo, machista, asesino en serie y cosas así». Luego me ilustró con algunas experiencias personales: una universitaria que lee siguiendo con el dedo las líneas del texto, otro que mueve los labios y la cabeza casi deletreando palabras... «El próximo curso —concluyó— voy a empezar mis clases universitarias con un dictado: Una tarde parda y fría de invierno. Punto. Los colegiales estudian. Punto. Monotonía de lluvia tras los cristales. Después, tras corregir las faltas de ortografía, mandaré escribir cien veces: Analfabeto se escribe sin hache; y luego, lectura en voz alta: En un lugar de la Mancha, etcétera». Lo miré, divertido. «¿Lo sabe tu rector?». Asintió el maestro de Gramática. «¿Y qué dice al respecto? ». Sonreía mi amigo, malévolo y feliz, encantado con la idea; y pensé que así debió de sonreír Sansón entre los filisteos. «Dice que me van a crucificar.»


Arturo Pérez-Reverte

Evoluciona defectuosamente


Me cuenta un amigo que en algunos colegios sustituyen el progresa adecuadamente de las notas escolares por un evoluciona progresivamente. Que además de no significar nada, se contrapone a evoluciona defectuosamente. Mi amigo esta indignado, aunque le digo que busque la parte positiva. Sólo es un paso más, apunto, para evitar traumas a las criaturas y a sus papis. Supongo que los espectros de los ex ministros Solana y Maravall, los que decidieron con toda su peña de psicólogos, psicopedagogos, psicoterapeutas y psicópatas que todos somos iguales y que los jóvenes deben ser educados según ese principio, sonreirán felices en su tumba. A eso se le llama reinar después de morir.

Pero me van a perdonar que disienta. O no me van a perdonar, pero me importa un bledo. A ver qué cojones vamos a ser iguales. Los seres humanos somos diferentes en gustos, en inteligencia, en vocación y en aptitudes. También hay lumbreras y hay tarugos, y lo justo y lo igualitario debe consistir en la libre oportunidad de acceso a la educación: no en que una vez dentro de ella todo el mundo sea tratado igual, lo merezca o no, y reciba un titulo universitario tan de tramite como el carnet de identidad o el libro de familia. Un sistema educativo así es un barrizal donde se enfangan lo mismo la mediocridad que el talento. Y no tiene más fin que tranquilizar a padres estúpidos, a alumnos perezosos o incapaces, a profesores con pocas ganas de merecerse el jornal, y a políticos acostumbrados a humillar las palabras educación y cultura hasta los niveles miserables de su propio analfabetismo y su propia incompetencia.

Y resulta que es para echarse a temblar, lo cojas por donde lo cojas. Un sistema que sólo crea alumnos desorientados y aplaza sus problemas hasta un final donde ya no hay remedio. Pérdida continua de tiempo en chorradas descomunales, trabajos de equipo, esfuerzos inútiles que encima no sirven para nada. Porque ahora todo debe ser interactivo e interdisciplinario, igualitario y no competitivo; y la nota clave es si el niño trabaja de forma solidaria, evoluciona en un contexto escolar sin traumas, o si por el contrario es un ser asocial y negativo que pretende estudiar y leer solo, a su aire, el hijoputa. Ahora está mal visto aprenderse la lección y recitarla. Lo ideal, sostienen los imbéciles que han organizado este despropósito, es que la memoria sea lo de menos. Así que los nombres de los ríos, y los de los reyes, y las fechas y acontecimientos de la Historia, la ortografía, la lengua, todo aquello que provoca la curiosidad de un chico, abre sus horizontes y al mismo tiempo crea la base para el resto de su vida, todo eso, dicen, no tiene la menor importancia.

Nadie llama a las cosas por su nombre. Nadie se atreve a decir que la educación de verdad, la auténtica, siempre ha sido férrea y medieval; teniendo como muy honorable alternativa, para el incapaz o para el que encontraba excesivo el esfuerzo, la de aprender un digno oficio. Pero ahora, lo que cuenta es que te digan que tu Luisito o tu Vanessa trabaja en equipo, que es muy sociable y será un ciudadano ejemplar que no insultará a los negros de color ni a los moros magrebíes, ni fumará en los restaurantes, y votará cada cuatro años. Y te vas tan contento, con el culito hecho agua de limón, olvidando que eso no se llama educación escolar, sino urbanidad y sensatez social: algo que antes se aprendía en la casa de cada uno. Y que con ese sistema, que favorece al lerdo más que al afanado y voluntarioso, a su vástago y a ella les están dando el timo de la estampita.

Pero la culpa no es de los críos. Ni siquiera de los delincuentes que desmantelaron la cultura. Esa filosofía educativa, como dijo aquel ministro imbécil, no es más que un reflejo hipócrita de la demagogia en que vivimos, proclive a convertir el medio en materia de culto y olvidar el objetivo. La mayor parte de los padres no quiere que le digan que sus hijos no están preparados para ser ingenieros aeronáuticos, biólogos o catedráticos de Filosofía. Así que oyen lo que quieren oír, y punto. Es el maldito virus llamado unirersitis. Si no fuera así, la gente estudiaría cosas que le van más, o no estudiaría sino lo que quiere y puede. A cambio tendríamos magníficos fontaneros, e impresores, y carpinteros, y electricistas, y afinadores de piano, y que sé yo. Es la perra obsesión de la Universidad la que, paradójicamente, fabrica legiones de frustrados y analfabetos. La que nos envilece el país, la juventud y la vida.

Arturo Pérez Reverte

martes, 24 de junio de 2008

Los defectos de los jefes

A finales del 2007 el Centro de Estudios Financieros (CEF) realizó una encuesta sobre los diez defectos de los jefes que son más molestos para los trabajadores.
Los que más molestan son los siguientes:

  1. La falta de claridad a la hora de comunicar los objetivos, 46%.
  2. Que no sepan motivar, (44%).
  3. Que no escuchen, (33%).
  4. Que confundan mandar con liderar, (33%).
  5. Que no formen a los empleados, (33%).
  6. Que se contradigan con frecuencia, (33%).
  7. Que no informen a los trabajadores, (32%).
  8. Que los jefes no gestionen bien los tiempos de trabajo.
  9. Que se estresen con frecuencia.
  10. Que sean incompetentes para la dirección.

¿Añadirías alguno más? ¿Qué tres son para tí los más molestos?

Félix Velasco

Hablar en público



  1. Usa moderadamente el humor para crear una complicidad con el auditorio y crear un ambiente distendido.

  2. Procura saber de antemano el tipo de público que tendrás en frente para llevar por el camino correcto el discurso y no aburrir o molestar a nadie.

  3. Debes conocer a la perfección la materia que vas a tratar, sino es mejor que no aceptes la ponencia.

  4. Es importante ser consciente de tus defectos y virtudes en la oratoria, para eliminar los primeros y potenciar los segundos.

  5. Lleva una ropa adecuada.

  6. Proyecta confianza y seguridad en lo que estás explicando, sin titubeos ni "muletillas".

  7. Utiliza correctamente el lenguaje corporal.

  8. Habla de forma comprensible, evitando utilizar palabras y expresiones excesivamente técnicas (si el auditorio es profano en la materia), así como grandielocuentes que sólo confunden a quienes escuchan.

  9. Utiliza el tono y volumen adecuado, en función de los oyentes, la disposición de los mismos y del local donde estéis reunidos.

  10. Habla con entusiasmo y convicción, el primero en creer lo que dices debes ser tu mismo.
Félix Velasco

Claves para un Líder - III


El liderazgo no es rango, privilegios, títulos o dinero: es responsabilidad
La popularidad no es liderazgo. Los resultados sí lo son.
Los líderes son muy visibles. Por consiguiente, establecen ejemplos
Independientemente de su casi ilimitada diversidad con respecto a la personalidad, el estilo, las aptitudes e intereses, los líderes eficaces que yo he conocido, con los que he trabajado y a los que he observado se comportaban además de modo muy parecido:
Ellos no empezaban con la pregunta “¿Qué es lo que quiero?” Empezaban preguntando “¿Qué es necesario hacer>?" Luego se preguntaban ¿Qué puedo y debo hacer para cambiar la situación? Esto tiene que ser algo que a la vez se necesite hacer y que corresponda a las fuerzas del líder y al modo en que él es más eficaz.
Los ejecutivos que yo he conocido, con los que he trabajado y a los que he observado se comportaban además de modo muy parecido: Ellos no empezaban con la pregunta “¿Qué es lo que quiero?” Empezaban preguntando “ ¿Qué es necesario hacer?”
Luego se preguntaban “ ¿Qué puedo y debo hacer para cambiar la situación? ” Esto tiene que ser algo que a la vez se necesite hacer y que corresponda a las fuerzas del líder y al modo en que él es más eficaz.
Preguntaban constantemente “ ¿Cuáles son la misión y los objetivos de la organización? ¿Qué es lo que constituye la actuación y los resultados en esta organización? ”
Eran extremadamente tolerantes con la diversidad de las personas y no buscaban copias al carbón de sí mismos . Rara vez se les ocurría preguntar “¿Me gusta o me disgusta esta persona?”. Pero eran totalmente – terriblemente – intolerantes cuando se trataba de la actuación, criterios y valores.
No temían la fuerza en sus asociados. Se enorgullecían de ella. Lo hubieran oído o no, su lema era el que Andrew Carnegie quería haber puesto en su lápida sepulcral: “Aquí yace un hombre que atrajo a su servicio personas mejores que él mismo”.
De un modo u otro, ellos se sometían a la prueba del espejo es decir, se aseguraban de que la persona que veían en el espejo por la mañana era la clase de persona que querían ser, respetar y en la que creer. De ese modo se fortalecían contra las mayores tentaciones del líder: hacer lo que goza de la aprobación general en lugar de lo que es correcto y hacer cosas insignificantes, mezquinas y ruines.
Por último, estos líderes eficaces no predicaban: hacían. A mediados de los años veinte, cuando yo estaba en mis últimos cursos del Instituto, apareció de pronto un torrente de libros en inglés, francés y alemán sobre la Primera Guerra Mundial y sobre sus campañas. Para nuestro trabajo trimestral, nuestro excelente profesor de historia – un veterano de guerra que había sido gravemente herido – nos dijo que cogiéramos varios de estos libros, los leyéramos cuidadosamente y escribiéramos el ensayo de dicho trimestre basándonos en las selecciones de las lecturas. Cuando luego debatimos en clase estos ensayos, uno de mis compañeros dijo “Todos estos libros dicen que la Primera Guerra Mundial fue una guerra de total incompetencia militar.
"Los líderes eficaces delegan muchas cosas; tienen que hacerlo o de lo contrario se ahogarían en trivialidades. Pero no delegan lo que sólo ellos pueden hacer con excelencia, lo que hará que cambien las circunstancias, lo que fijará normas, aquello por lo que quieren ser recordados: lo hacen.
El mensaje del autor es que cada dirigente se haga muchas preguntas para iniciar este cambio, hacia un mejor estilo de gestión, utilizando las herramientas ya conocidas desde hace tiempo. Pero hay dos preguntas base que propone: “¿Qué podría hacer en mi organización que cambiara verdaderamente la situación? ¿Cómo puedo dar verdaderamente un ejemplo?”
¿Por qué?”. Nuestro profesor no dudó ni un segundo en contestar “Porque no murieron bastantes generales. Permanecieron muy lejos de la vanguardia y dejaron que los demás lucharan y murieran”.

Peter F. Drucker - El Líder del Futuro

Claves para un Líder - II


Todos los líderes eficaces con que me he encontrado, tanto aquellos con los que he trabajado como los que meramente he observado – sabían cuatro cosas sencillas
La única definición de un líder es alguien que tiene seguidores. Unos individuos son pensadores; otros profetas. Ambos papeles son importantes y muy necesarios. Pero sin seguidores no puede haber líderes.
Un líder eficaz no es alguien a quien se le quiera o admire. Es alguien cuyo seguidores hacen lo que es debido".
Todos los líderes eficaces con que me he encontrado – tanto aquellos con los que he trabajado como los que meramente he observado – sabían cuatro cosas sencillas:
Lo que todo líder sabe.
La única definición de un líder es alguien que tiene seguidores . Unos individuos son pensadores; otros profetas. Ambos papeles son importantes y muy necesarios. Pero sin seguidores no puede haber líderes.
Un líder eficaz no es alguien a quien se le quiera o admire. Es alguien cuyos seguidores hacen lo que es debido. La popularidad no es liderazgo. Los resultados sí lo son.
Los líderes son muy visibles. Por consiguiente, establecen ejemplos.

Peter F. Drucker - El Líder del Futuro