lunes, 12 de noviembre de 2012

¡Pyffff!

Desde que la señora Fernández, viuda de Kirchner, Presidenta de la República Argentina, amén de agraciada mujer botoxeada, se apropió de las inversiones y bienes de Repsol con excusas y argumentos infantiles, YPF ha perdido un 51% de sus ganancias. Las acciones de YPF siguen el ritmo descendente y su valor en Bolsa se ha desplomado en casi un 57% desde que YPF pasó a ser administrada por los miembros de su banda, Galuccio y Kicilloff. En Argentina se preguntan cómo es posible semejante degradación en una empresa que explotaba –lo descubrió Repsol– el mayor yacimiento energético del continente americano. Sucede que no es sólo YPF el ejemplo de la descomposición económica argentina. La inflación ha alcanzado un porcentaje escalofriante y los argentinos se han echado a la calle. No obstante, la señora Fernández, sus socios y el peronismo cuentan con sus millones de matones preparados, y también se presentarán en la calle si la presión contra la permanente mentira se mantiene.
La señora Fernández robó a Repsol y no encuentra socio fiable para compartir la empresa. Y Galuccio, que tiene apellido de «capo regime» de Don Corleone, no tiene ni idea de qué va la cosa. Se recoge en el tesoro epigramático del siglo XIX español el nombramiento de un individuo que nada sabía de la mar como ministro de Marina: «El ministro de Marina/ preguntó, sabio y sagaz,/ si las velas de los buques/ eran de aceite o de gas». Pero no creo que la incompetencia de Galuccio y la influencia de Kicilloff –intuyo que se escribe de esta guisa– sean las causas determinantes del desmoronamiento de YPF. En Argentina se perdonan, tradicionalmente, los desajustes de la honestidad en los gobernantes y sus allegados. «Si todo lo que han robado y se han llevado fuera la mayor parte de nuestros gobernantes volviera a nuestro país, Argentina sería una de las naciones más ricas del mundo». El diario «Clarín», uno de los más añejos y prestigiosos del continente americano, está seriamente amenazado de cierre por enfrentarse al «Desastre Fernández». Le llegarán las hordas el día menos pensado. Como llegaron a los despachos de Repsol-YPF cuando los directivos y trabajadores españoles allí destinados fueron desalojados de mala manera por las turbas de Fernández, Galuccio y Kicilloff. El peronismo es un marxismo populista de «Patria o muerte» y «Bombonera» que se resume, históricamente, en pobreza para el pueblo y riqueza para los dirigentes. La caída vertiginosa de YPF, ya sin Repsol, no se debe a una mayor y mejor preparación administrativa y empresarial por parte del grupo español. Se debe a que Repsol es una empresa seria que tiene que informar a sus accionistas, repartir los correspondientes dividendos derivados de sus beneficios, y en el caso de pérdidas, explicar a sus dueños los motivos de la gestión negativa. Es decir, como todas las empresas serias del mundo. Desde que Repsol fue atracada en Argentina, YPF está siendo administrada por la señora Fernández, su hijo, probablemente, alguno de sus sobrinos, el hijo del cirujano que le embucha el bótox, Galuccio y Kicilloff. El subsuelo produce lo mismo y la riqueza se acumula en diferentes cuentas corrientes domiciliadas en los Estados Unidos, Suiza, Liechtenstein y los paraísos fiscales caribeños. No son cuentas corrientes corporativas, sino personales, y de eso saben mucho la señora Fernández, Galuccio y Kicilloff. De ahí que YPF haya pinchado el globo. ¡Pyffff!
Alfonso Ussía
FVA Management - Blog
Félix Velasco

domingo, 11 de noviembre de 2012

El deshonesto

Lo peor es que da lo mismo lo que digamos de Artur Mas. Bruselas ha desmentido la posibilidad de un estado catalán «independiente dentro de Europa».También le han rebatido sus cifras macroeconómicas o sus expectativas empresariales: SEAT, Volkswagen, Planeta o la embotelladora de Coca-Cola, Daurella, han anunciado que trasladarán fuera de Cataluña sus sedes. Pero todo parece darle igual al votante independentista. Cuando la mente se somete voluntariamente a una ideología, el sentido común la abandona. Recuerdo a un militante comunista de Hungría que me dijo literalmente: «Ni aunque el camarada jefe se acostase con mi mujer dejaría de votarlo. El partido es el partido». Me lo decía con una sonrisa, mientras yo imaginaba cómo los cuernos le crecían sobre la frente. Comprendí entonces que, cuando un concepto se eleva a categoría de dogma, la razón desaparece. De esa forma las personas pueden matar en defensa de una raza, mentir por una causa o torturar en nombre de una nación. No porque la raza, causa o nación merezcan la pena en sí, sino porque el ser humano ha determinado entregarles la vida como si lo mereciesen. El mecanismo tiene su encanto porque releva la necesidad de pensar y evita la incertidumbre. La vida discurre normalmente entre meandros de grises que resultan agotadores. Obliga a pensar constantemente, tomar decisiones, lamentar errores, hacerse perdonar, negociar, ¡Cuánto más descansado resulta concebir el mundo en blanco y negro y depositar en el líder las responsabilidades! Yo nunca confiaría en un político que hubiese planteado una pregunta («¿Desea usted que Catalunya sea un nuevo estado de la Unión Europea?») cuyo contenido hubiese sido negado por la propia UE. ¿Cómo confiar problemas políticos y gestiones públicas a una persona deshonesta, como le ha afeado la periodista sueca del Svenska Dagbladet, Teresa Küchler? Sin embargo, las encuestas revelan que la intención de voto a favor de Artur Mas ronda la mayoría absoluta. ¿Qué significa semejante tendencia? Pues que la mitad de las personas de Cataluña está dispuesta a creer que eliminar a España de sus vidas significa solucionar sus problemas económicos, potenciar su identidad cultural, situarse a la cabeza de Europa y hasta mejorar las tasas de curación del cáncer (se lo he oído decir a Mas). Es una quimera, claro, no existen milagros así, ¡pero qué hermoso es creerlo! Qué fácil entregarse a un sueño colectivo en el que te evitan el esfuerzo del diálogo, las preguntas, dudas, compromisos y búsquedas. Te quitan la responsabilidad y te dan la felicidad. Tengo larga experiencia con la idolatría nacionalista. Me la he encontrado en Kosovo, Serbia, Croacia, Bosnia, Osetia, Georgia. Siempre promete prosperidad, homogeneidad racial y cultural, paz y expansión. Y siempre hay un Slobodan Milosevic al que todos siguen.
Cristina L. Schlichting
FVA Management - Blog
Félix Velasco

miércoles, 7 de noviembre de 2012

La Motivación



Como la propia palabra nos dice, motivación literalmente significa tener un motivo para iniciar o continuar una acción. Sin un motivo poderoso por el que luchar, es imposible estar motivado. Has de trabajar en crear una visión tan estimulante e inspiradora para tu vida, que tire de ti como un gigantesco imán impulsándote a actuar en esa dirección.
FVA Management - Blog
Félix Velasco

viernes, 2 de noviembre de 2012

Distribución de la renta

Si sumamos las rentas atribuidas a los factores de la producción por pago de su aportación a la actividad productiva, o sea, salarios (rentas del factor trabajo), alquileres e intereses (rentas del capital), y beneficios (rentas de los empresarios), tenemos la renta nacional de un país en un año determinado, que se identificaron el total de las rentas percibidas por todos los residentes en el país en cuestión. El dato, comparado con el de otras economías nos permite conocer el grado de desarrollo económico de las mismas.
Dividiendo la renta nacional por el número de residentes, el cociente nos da la renta media o renta per cápita, lo que se utiliza como medida del bienestar de la población del país de que se trata. Pero lo más probable es que la cifra sea muy poco representativa al coincidir con lo percibido por escaso número de personas. Lo previsible es que los ingresos de muchas personas estén por debajo de la media en tanto que un grupo mucho menor esté por encima.
Para que la sociedad no sea demasiado desigual, el Estado puede intervenir por dos vías diferentes: regulando los precios de consumo o a través de políticas distributivas. Un ejemplo en el primer caso sería la fijación del salario mínimo, la subvención del precio de artículos de primera necesidad o la congelación de alquileres.
La intervención del Estado en la redistribución personal de la renta puede manifestarse en la política fiscal (impuestos directos), en la política del gasto público (suministro de servicios públicos: educación, sanidad, justicia, etc.), gastos sociales (subsidios a determinadas personas en estado de necesidad), gastos de la seguridad social y de asistencia social, indemnización a desempleados y ayuda a la vivienda (construcción de pisos de protección oficial, bonificaciones fiscales, préstamos a largo plazo y bajo tipo de interés y subvención de alquileres o de la adquisición).
FVA Management - Blog
Félix Velasco

La crisis como momento decisivo para algunos jóvenes


El desarrollo personal presenta cierta continuidad a lo largo de la vida de muchas personas, especialmente una vez concluida la adolescencia. Sin embargo, en ocasiones se presentan acontecimientos que pueden llegar a cambiar la trayectoria evolutiva de grupos de individuos. Se trata de momentos decisivos (turning points) que implican un cambio en el rumbo vital, y que son originados por circunstancias sociales externas. El término “turning point” fue utilizado por primera vez por Glen Elder en 1986 para referirse al impacto positivo que el ingreso en el ejército norteamericano tuvo para muchos jóvenes que habían sido “niños de la Gran Depresión”. En el estudio longitudinal que llevó a cabo en California con niños y niñas de familias desfavorecidas que durante los años 30 se habían visto fuertemente azotadas por la crisis económica que asoló el país, Elder encontró que la mayoría de estos niños se convirtieron en adultos problemáticos y fracasados (drogas, conductas antisociales, conflictos familiares, desempleo…) a causa de las múltiples privaciones que rodearon sus vidas. Sin embargo, hubo un grupo de chicos que burlaron ese destino fatal: fueron aquellos que se incorporaron voluntariamente a las filas del ejército de su país en el momento en que inició la guerra de Corea.
Adivino un expresión de sorpresa e incredulidad en algunos lectores, pero así fue. Y es que aunque pueda resultar paradójico, la estancia en el ejército apartó a estos jóvenes de un contexto familiar y social muy desfavorecido y con una gran escasez de oportunidades y recursos. En cambio, les permitió aplazar algunas decisiones importantes, como la de formar una familia, y les abrió la puerta a nuevas oportunidades, como la de adquirir una formación profesional que les resultó de gran utilidad cuando más adelante se incorporaron al mundo civil. En definitiva, esta experiencia tuvo unos efectos muy positivos para la vida de estos adultos que supieron hacer un regate al destino privaciones que les esperaba.
Este concepto de “turning point” puede aplicarse a distintas situaciones, y no siempre el cambio de trayectoria vital es para mejor, como describo a continuación.
En nuestro país la transición entre el siglo XX y el XXI se caracterizó por una cierta bonanza económica y por una gran demanda de mano de obra en algunos sectores, como la construcción. No resultó extraño que muchos jóvenes abandonasen sus estudios prematuramente atraídos por el “canto de sirenas” que suponía disponer a final de mes de un buen sueldo con el que mejorar sustancialmente su nivel de vida. Sin embargo, tras algunos años de buen vivir, estos jóvenes con escasa formación vieron como su vida cambiaba drásticamente cuando perdieron sus empleos a causa de la crisis económica que afectó fuertemente a la construcción. Sin empleo y sin formación, a estos adultos jóvenes no les aguarda un futuro muy prometedor, pues su prematuro abandono de los estudios les coloca en una posición de extrema vulnerabilidad para acceder a un mercado de trabajo en horas muy bajas. No obstante, espero ser un mal profeta, y que mi vaticinio sea tan inexacto como las predicciones de Nostradamus.
Alfredo Oliva
FVA Management - Blog
Félix Velasco

jueves, 1 de noviembre de 2012

Tomar decisiones


Muchas veces tomamos decisiones sin ser conscientes de que la estamos tomando de forma irracional y que no nos beneficiará en el futuro. Por ello es necesario conocer los pasos y elementos a evitar para optar a escoger la mejor opción.
- Dejar los impulsos a un lado. Muchas personas toman decisiones por impulsos y sin apenas darse cuenta, por ejemplo cuando están en el supermercado con el estómago vacío empiezan a comprar más comida de la que necesitan que cuando van saciados e incluso compran comida basura para saciarse en finalizar la compra. Otros compran inmediatamente al ver un descuento, como la famosa "segunda unidad a mitad de precio", para muchos esto es tan irresistible que se piensan que están haciendo una buena inversión pero en verdad están comprando más de lo que necesitan. Por ello antes que nada, antes de tomar cualquier decisión es mejor pararse a pensar, reflexionar e interpretar si nos encontramos ante un caso de captura de posibles compradores mediante ofertas y anuncios atractivos del marketing agresivo.
- Evitar estar alterado o de bajón emocional. Estar triste, con ansiedad, deprimido, con baja autoestima, furioso, cabreado, enojado, alterado... Todas estas sensaciones y emociones nos alejan de ser imparciales y objetivos a la hora de tomar una decisión, seguramente tenderíamos a actuar en la toma de elecciones del de todo o nada, por ello debemos tomar decisiones con un estado emocional neutro ni deprimido ni muy exaltado por las alegrías. Al estar muy deprimido veríamos como que esa decisión es imposible de llevar a cabo porque es muy demandante y costosa y estando muy alegres y entusiasmados podríamos caer en el error de que es muy fácil y sencillo y que pronto nos comeríamos el mundo y seguramente al cabo del tiempo veríamos como nuestras expectativas no se correspondían en absoluto. Por ello es más efectivo si tenemos una sentimiento emocional neutro sin estar alterados para poder ver el futuro con buenos ojos y tener todos los elementos y la información posible presente.
- Evitar la presión social. Es tu propia vida y son tus propias decisiones, la futura decisión a escoger debe partir de tus propios intereses, objetivos, gustos, moral y forma de vida. Tienes el derecho de vivir tu vida y no la que otros quieran que vivas, no seas una marioneta en manos de otros y céntrate en ti mismo y respetando a los demás y seguramente tomes una buena decisión.
- Reunir toda la información posible. Busca en Internet, pregunta a profesionales del sector, conversa con amigos o familiares, elabora los costos y beneficios de las alternativas, escribe las alternativas claramente definidas y a continuación puedes seguir con el proceso de tomas de elecciones
- Construir un espacio para la toma de decisiones. No hablo de tirar tabiques en casa y abrir una habitación para tomar decisiones en una mesa, simplemente me refiero a sentarse a tomar una decisión en un lugar donde estemos totalmente relajados, tranquilos y alejados de las presiones de los demás sin poder ser interrumpidos o distraernos. Acompañados de un papel y un bolígrafo podremos empezar a crear una tabla con las distintas alternativas. Podemos elaborar dos columnas, una con las ventajas y desventajas de cada alternativa y luego analizar si realmente tiene importancia cada característica. Siempre y cuando implique a otras personas deberemos tomar una decisión moral, altruista y que respete a los demás.
- No tener miedo a fallar en tus decisiones. De los errores se aprende, piensa que la peor elección que podrías haber tomado era quedarte indeciso sin hacer nada, pero tomaste una decisión que fue mejor que no tomar ninguna.
FVA Management - Blog
Félix Velasco

domingo, 28 de octubre de 2012

Preguntas


Hay quien busca respuestas, eso está bien para entender el presente y explicar el pasado. Pero no olvidemos buscar nuevas preguntas, eso nos permite avanzar hacia el futuro.
FVA Management - Blog
Félix Velasco

Donación 20 millones de euros a Cáritas

MONTORO
FVA Management -Blog
Félix Velasco

El desorden de tu nombre

Estás en boca de todos pero nadie te menciona por tu nombre. Políticos, sindicalistas, tertulianos, empresarios o economistas se han acostumbrado a hablar de ti en un plural dramático que crece mes a mes, semana a semana, año a año. Pero tu tragedia es anónima fuera de esas cifras arrojadizas de los grandes análisis que denuncian problemas sistémicos y lacras estructurales; la vives cada día en la devastadora, lacerante soledad de tu esfuerzo baldío, en la desamparada rutina de una búsqueda inútil. Y sabes que tu nombre no existe, hundido en el aterrador incógnito de un océano de números, perdido entre las líneas infinitas de una sobrecogedora estadística de calamidades.
Eres el camarero al que no han renovado el contrato en septiembre. La enfermera interina que ya no va a volver al hospital. La dependienta de la tienda que cerró hace unos meses. El albañil al que hace cuatro años le dijo un capataz que lo llamaría para la próxima obra. Eres el administrativo al que un día mandaron recoger su mesa para siempre, el periodista al que pusieron en un ERE, el viajante varado en el sofá de su desesperación. Eres la joven licenciada que cada mañana envía por correo electrónico currículos que nadie va a contestar. Eres el inmigrante que espera cargado de paciencia su turno en la oficina de empleo. Eres la asistenta que se quedó de pronto sin casas que limpiar. Eres el comerciante arruinado, el empresario en quiebra, el directivo que perdió la confianza de sus jefes, el profesional maduro al que con muy buenas palabras despidieron por peinar canas. Eres el ingeniero que busca en internet una oferta en Alemania, la chica de la agencia de viajes que bajó la persiana, el repartidor de pizzas que ha tenido que vender su moto, la profesora cuya plaza fue amortizada en el último curso. Eres el padre que aún no ha dicho a sus hijos que está sin trabajo, la madre ahora ociosa que por la mañana lleva a los suyos al colegio. Eres la antigua directora de hotel que está ofreciendo sus servicios como recepcionista, el ingeniero que espera en vano una llamada para ejercer de comercial. Eres el prejubilado al que se le hacen eternos los días y las tardes, el abogado reciente que ya no sabe cuántos masters acumular. Eres el parado de larga duración que mira con recelo el saldo menguante de su cuenta, la filóloga que sería feliz si le diesen el puesto que ha solicitado en una librería. Eres cualquiera de esos 5.778.100 desempleados al que en absoluto consuela, más bien al contrario, la existencia de los otros 5.778.099.
Y estos días, cuando como cada fin de mes las noticias hablan de tu desventura en términos abstractos, tú sabes que nadie, ni políticos, ni comentaristas, ni expertos, va a pronunciar tu nombre. No lo conocen, ni desean aprenderlo porque tu nombre, tu mirada, tu vida, son el testimonio de su insondable, inquietante, demoledor, completo fracaso.
Estás en boca de todos pero nadie te menciona por tu nombre. Políticos, sindicalistas, tertulianos, empresarios o economistas se han acostumbrado a hablar de ti en un plural dramático que crece mes a mes, semana a semana, año a año. Pero tu tragedia es anónima fuera de esas cifras arrojadizas de los grandes análisis que denuncian problemas sistémicos y lacras estructurales; la vives cada día en la devastadora, lacerante soledad de tu esfuerzo baldío, en la desamparada rutina de una búsqueda inútil. Y sabes que tu nombre no existe, hundido en el aterrador incógnito de un océano de números, perdido entre las líneas infinitas de una sobrecogedora estadística de calamidades.
Eres el camarero al que no han renovado el contrato en septiembre. La enfermera interina que ya no va a volver al hospital. La dependienta de la tienda que cerró hace unos meses. El albañil al que hace cuatro años le dijo un capataz que lo llamaría para la próxima obra. Eres el administrativo al que un día mandaron recoger su mesa para siempre, el periodista al que pusieron en un ERE, el viajante varado en el sofá de su desesperación. Eres la joven licenciada que cada mañana envía por correo electrónico currículos que nadie va a contestar. Eres el inmigrante que espera cargado de paciencia su turno en la oficina de empleo. Eres la asistenta que se quedó de pronto sin casas que limpiar. Eres el comerciante arruinado, el empresario en quiebra, el directivo que perdió la confianza de sus jefes, el profesional maduro al que con muy buenas palabras despidieron por peinar canas. Eres el ingeniero que busca en internet una oferta en Alemania, la chica de la agencia de viajes que bajó la persiana, el repartidor de pizzas que ha tenido que vender su moto, la profesora cuya plaza fue amortizada en el último curso. Eres el padre que aún no ha dicho a sus hijos que está sin trabajo, la madre ahora ociosa que por la mañana lleva a los suyos al colegio. Eres la antigua directora de hotel que está ofreciendo sus servicios como recepcionista, el ingeniero que espera en vano una llamada para ejercer de comercial. Eres el prejubilado al que se le hacen eternos los días y las tardes, el abogado reciente que ya no sabe cuántos masters acumular. Eres el parado de larga duración que mira con recelo el saldo menguante de su cuenta, la filóloga que sería feliz si le diesen el puesto que ha solicitado en una librería. Eres cualquiera de esos 5.778.100 desempleados al que en absoluto consuela, más bien al contrario, la existencia de los otros 5.778.099.
Y estos días, cuando como cada fin de mes las noticias hablan de tu desventura en términos abstractos, tú sabes que nadie, ni políticos, ni comentaristas, ni expertos, va a pronunciar tu nombre. No lo conocen, ni desean aprenderlo porque tu nombre, tu mirada, tu vida, son el testimonio de su insondable, inquietante, demoledor, completo fracaso.
Ignacio Camacho
FVA Management - Blog
Félix Velasco

sábado, 20 de octubre de 2012

Motín en el parvulario

España se enfrenta hoy con la peor de las herencias socialistas: la de esas generaciones que galopan hacia el infantilismo más cerril desde la autocomplacencia más ignara
El único error que ha cometido el señor Wert al denunciar la politización de los motines párvulos es no haber subrayado con más énfasis que una «huelga política» en el sector de la enseñanza no es, a fin de cuentas, sino un rotundo pleonasmo. Desde que Pierre Bourdieu (y sus cien mil adláteres) transformaron las aulas en el nuevo escenario de la lucha de clases, no ha habido milenarismo más lesivo, más empobrecedor, más atorrante que el que aúna la épica de la revolución pendiente con el lirismo pánfilo del eterno niñato. El que ha hecho de la pedagogía un santuario en el que aún rigen los dogmas de una ideología exhausta.
La batalla por la escuela es hoy, sin más, la batalla por la vida adulta. Y hay que agradecer al proyecto de ley Wert el haber abordado esa necesidad, tras decenios de complacida instalación en los más lerdos ideales de esa infancia a perpetuidad, decretada por la LOGSE socialista y que ha convertido a la española en la más deficiente enseñanza de toda Europa. Y claro que es política esforzarse por salir del erial abierto desde los años de Felipe González. Y claro que es política -la peor, la más reaccionaria, la que más condena al hijo de los ciudadanos humildes al fracaso- esta rabieta de pedagogos y de sindicatos contra cualquier intento racional de ajustar el sistema académico español a criterios europeos. En ese ascenso a la excelencia a través del estudio y el esfuerzo se cifra el único futuro del continente.
En «Lecciones de los maestros», George Steiner, que es, a su vez, uno de los maestros de la sensibilidad contemporánea, hace una interpretación de «La Divina Comedia» como epopeya del aprendizaje. Dante, un perfecto «escolástico» al fin y al cabo, habría concebido su poema como una serie de lecciones y clases magistrales que configuran, nutren, corrigen y elogian al discípulo en cada caso. El intelecto asciende desde la perplejidad más tenebrosa hasta los límites del entendimiento humano, que son exactamente los del lenguaje. «Educar» significa «conducir hacia delante», dejar atrás el Infierno de la puerilidad y hacerle un quiebro a la condenación que representa la infancia. Es decir, lo contrario de lo que nuestros educadores perpetran, hoy por hoy, con sus supuestos educandos. Es decir, lo contrario de lo que nuestros regresivos sindicatos se empeñan en imponer como un descerebrado paraíso. España se enfrenta hoy con la peor de las herencias socialistas: la de esas generaciones sin riendas ni equipaje que galopan hacia el infantilismo más cerril desde la autocomplacencia más ignara. A medio plazo es algo aún más letal que nuestra presente ruina.
Hace ya mucho tiempo, Louis Pauwels, uno de los profesionales más brillantes de la gran época del periodismo en Francia, acuñó la expresión «Sida mental» para definir los estragos que la pandilla de Jack Lang estaba provocando entre los colegiales del hexágono, país para el cual Condorcet había forjado, en 1789, el monumento de la enseñanza republicana. El virus del progresismo educativo había arrasado con la cultura del esfuerzo, con el «continuum» de la sabiduría como poso, con el ascensor social de la meritocracia. A la hora actual andamos en las mismas y sin que el ejemplo de nuestros vecinos nos haya servido para enmendar la plana: lasciate ogni speranza, abandonad toda esperanza. Y que Dante nos coja confesados.
Tomás  Cuesta
FVA Management - Blog
Félix Velasco

Ni Milton ni Maynard


La crisis vista por un observador amateur.
La crisis del 29, en contra de lo que se suele pensar, no acabó en 1933. Los daños se prolongaron diez años. De hecho, hay quien mantiene que solo el esfuerzo del rearme previo a la Segunda Guerra Mundial, y la propia contienda, permitieron superarla.
La gran depresión fue estudiada por los dos colosos del pensamiento económico del siglo XX, Keynes y Friedman. Keynes sostenía que ante una brusca caída de la demanda, había que estimular la economía a golpe de gasto público. Friedman, en un extraordinario ensayo firmado junto a Anna J. Schwartz, desvela que la hecatombe del 29 tiene su origen en la mala actuación de la Reserva Federal, con una política monetaria rácana, que no aportó liquidez al sistema cuando la caída en cascada de los bancos estaba colapsando el país. Entre 1931 y 1932 desapareció el 26% del dinero en circulación en EE.UU. Las consecuencias fueron atroces y, curiosamente, calcadas a las de ahora: crisis financiera y ausencia de crédito, cierre de empresas, bajada de salarios, un incremento del paro vertiginoso y un auge de las ideologías totalitarias y nacionalistas (la folclorada de Cataluña es un ejemplo de libro).
Tras el patinazo con Lehman, gigante al que se dejó caer en 2008, esta vez los grandes bancos centrales siguieron las lecciones de Friedman y practicaron una política monetaria expansiva, con inyecciones de liquidez de vértigo. Sin embargo, los resultados han sido incompletos: se evitó el crack del sistema, pero el crédito no ha vuelto a fluir como antaño y algunos bancos siguen siendo sepulcros blanqueados (no solo en España, también las virtuosas cajas alemanas).
La Reserva Federal ha hecho su trabajo: le ha dado a la máquina del dinero para evitar otra escabechina. Y es que Bernanke es un erudito, experto precisamente en el estudio de la crisis monetaria del 29. Pero el BCE no ha actuado igual, debido al pavor alemán a la hiperinflación, eco grabado a fuego del despendole de la República de Weimar. En lugar de oxigenar la economía, el BCE orientó todos sus esfuerzos a mantener los precios fríos, incluso cuando la recesión ya nos llegaba a los tobillos y la inflación para nada era el problema. Todavía hoy, en plena recaída, el regulador con sede en Frankfurt suelta la mano con cuentagotas y siempre tarde (Merkel incluso alardeó anteayer de tan nociva parsimonia).
En lo que hace a la otra palanca de estímulo que nos legó la historia (la keynesiana), se ha desdeñado en la UE, pues lo que se preconiza es justo lo contrario: cuadrar las cuentas públicas en los plazos draconianos que ha impuesto el Norte, objetivo quimérico en una Europa de nuevo en recesión. Es decir: si teníamos a un enfermo de tuberculosis con un problema añadido de obesidad mórbida, la medicina que le estamos aplicando consiste en quitarle casi toda la comida, con lo que se queda fino, pero con una anemia de caballo, que a la postre también dificulta la cura.
Resumen: Europa (que es Alemania) no ha escuchado ni a Milton Friedman ni a Maynard Keynes. Se están desoyendo las lecciones del 29. Resultado: la UE camina hacia la postración, a rebufo del rigorismo alemán, cuya banca, por cierto, fue la más golosa a la hora de engullir subprimes, derivados y morralla varia que aventaba la imaginativa banca de Wall Street.
Luis Ventoso
FVA Management - Blog
Félix Velasco

viernes, 19 de octubre de 2012

El colapso educativo

Lo dicen todos, de la Unesco a Pisa u OCDE. Nuestra educación es más cara y la peor. Y tienen el terrible lastre del izquierdismo atrincherado en sus estructuras. Treinta años de sistema fracasado, ideologizado y tóxico unido a nombres como Solana, Rubalcaba y Maravall. Pensamiento socialista, es decir, castración sistemática del talento, la excelencia, el mérito y la iniciativa. Fomento del resentimiento, el odio ideológico, la lógica asistencial y clientelar, el gregarismo, la sumisión, la delación y el miedo. Los recortes son necesarios, pero secundarios. Lo prioritario es construir un sistema de educación pública económicamente viable y eficaz. Una educación pública que podamos pagar y no nos avergüence en el mundo. Y de la que surjan individuos libres, formados y emancipados que asuman las riendas de una sociedad adulta. Es decir una educación pública radicalmente distinta a la que defienden quienes, atrincherados en la actual, pretenden secuestrar a la sociedad española en las garras del resentimiento, ideologías del resentimiento, la mediocridad y el atraso.
Hermann Tertsch
FVA Management - Blog
Félix Velasco

miércoles, 17 de octubre de 2012

Memorizar un pin

Las diez claves PIN más usadas en el mundo, en las tarjetas bancarias, según una amplia investigación realizada por Datagenetics, son:
  • 1234
  • 1111
  • 0000
  • 1212
  • 7777
  • 1004
  • 2000
  • 4444
  • 2222
  • 6969
El problema de los PIN es memorizarlos para no tener que llevarlos apuntados.
FVA Management - Blog
Félix Velasco

domingo, 7 de octubre de 2012

Deshaz nudos: Confía y piensa en grande


A veces parece que los días y las situaciones no son muy amables con nosotros, que parece que llueven piedras, entonces debemos tomar decisiones, tal vez drásticas, para posibilitar otros mejores. Nos sentimos atados de pies y manos, ya sea por nuestros propios enredos, ya sea porque otros impiden que nos movamos en la dirección que queremos.
FVA Management - Blog
Félix Velasco

Muerte al «Business Plan»

Conocí a Jack Welch hace unos años. ¡Mi suerte! Compartí con el mejor CEO del siglo XX unas horas en Capri durante unas jornadas sobre Nueva Economía. Recuerdo el debate que se produjo al finalizar el evento, durante un encuentro informal. Mientras yo defendía que lo más importante en un proyecto empresarial eran las ideas y el plan de negocio que lo llevaría a destino, él me aseguraba que “las ideas geniales no existen” y que “el business plan deberían erradicarlo”. Sobre las ideas (geniales) defendía que éstas no existen y que todo está inventado. Lo soportaba sobre la curiosa “teoría estructuralista de los cuentos” de Vladimir Propp. Según ésta, hay treinta y un esquemas dentro de los cuales es posible caber cualquier cuento, historia o novela que se haya escrito o narrado. Chico conoce chica, transgresión, alejamiento, prueba del héroe y otros tantos que se van combinando para generar toda la literatura existente. Igual sucede con la innovación decía. Todo está inventado y lo fascinante es la combinación eficiente de esos factores.
Con el tiempo he descubierto que el esfuerzo más intenso radica en la búsqueda de un problema. Pensé que si quería grandes beneficios, debía solucionar grandes problemas. Si le pasó a Steve Jobs ¿por qué no puede pasarte a ti?. En lugar de pensar en un gran producto que volviera a posicionar a Apple en la cabeza tecnológica, Jobs se dedicó a indagar“el gran problema”. El rompecabezas que localizó situaba a la industria de la música en el punto de mira. Como las discográficas y autores no lograba superar la quiebra que suponía la descarga masiva y gratuita. Pensó en iTunes y creó un portal donde se cepilló la cadena de valor tradicional en el negocio. Lo hizo apostando por el problema y entregando la solución: 99 centavos de dólar por canción. Lo logró porque no tenía otro remedio. Si Steve Jobs hubiera fracasado en base a un Plan de Negocio hubiera aportado su plan B, C, D o E y así hasta alcanzar una solución. Lo hubiera logrado porque había elegido muy bien el problema.
El business Plan no es más que una opción de ruta, una línea que nos cuenta donde estamos y como pensamos lograrlo, no lo que vamos a lograr. Welch me dijo en el aeropuerto de Nápoles, dos días después, que el error no era el modelo de emprendeduría y la dependencia de su plan director, según él, el disparate que cometemos los europeos es que “siempre esperan que los gobiernos lideren la economía”. No piensan en el problema, sólo en el plan del negocio. Él tomó su jet privado y yo esperé en la sala GroundForce un tiempo más a que un A321 me sacara de allí. Revisé mi Mac y mandé a la papelera alguna idea “única” y la convertí en papel digital reciclable.
Marc Vidal
FVA Management - Blog
Félix Velasco